domingo, 9 de marzo de 2008

Cuando se miró


Desde ahí, extraña


Esa tarde dolió hasta el fondo,


luego durante la mañana acomodo los petates mentales.


Porque el tiempo no es el tiempo,


si no el que señala un reloj guardado entre las costillas y el pulmón


¿Y la tranquilidad?


Se fue con la resaca


¿Y las palabras extensivas?


Con el último porro


¿Y el sexo infinito?


M.

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